La propuesta mordaz de materializar el dolor emocional
- Super8

- Jun 19, 2020
- 5 min read
Updated: Mar 12, 2021
Karyn Kusama nos sirve un exquisito y fraudulento banquete de aparente sencillez, pero con un suspense bien logrado, cuyo encanto nace de su esquema narrativo y de la solidez de su apartado técnico.

Esta película explora a gran detalle, mediante símbolos y metáforas, las relaciones que tienen nuestros protagonistas con los traumas y aflicciones del pasado. Asimismo, el principal eje dramático descansa en la cautelosa y mordaz propuesta de materializar el dolor emocional, un tipo de dolor que, cuando aparece por primera vez, jamás te imaginas lo mucho que dolerá con el tiempo. El tiempo, por su lado, juega también un papel importante en la historia; al fin y al cabo, se trata de las pérdidas del pasado y de cómo, a veces, es algo por lo que tenemos que pasar en muchos momentos de nuestras vidas.
La fotografía de Bobby Shore ayuda a reflejar el conflicto interno de los personajes y exterioriza esa vehemente sensación de que "algo no está bien" (con la casa, con la reunión, con la familia, con todo). La fotografía también dota a la película de una identidad conflictiva y angustiante, muy diferente a la que solemos ver en contextos similares, pues, mediante la exposición de ciertos colores, texturas o reflejos podemos identificar fácilmente a los elementos que serán más relevantes para la trama. No obstante, considero que no hay giros [realmente] de trama, pues, cada escena te permite visualizar lo que va a venir a continuación, los elementos no están colocados al azar en los planos, sino que siguen su propia marcha hacia una inevitable evolución terminal.
El guión de Matt Manfredi y Phil Hay es lo que más rescato, puesto que, cada elemento narrativo encaja perfectamente. Es decir, no hay agujeros por los cuales la trama se pueda caer. No hay sorpresas escritas "a última hora", o situaciones especulativas que confundan más al espectador, excepto por el final.
Por otro lado, confieso que, más allá de su apartado técnico, el planteamiento narrativo de la película no es para aquellos que busquen un thriller más prematuro y acelerado. La directora quizo que la mayor parte del confilcto se desarrolle en un terreno más íntimo y pretendió que el espectador se permita jugar con la inducción y la deducción de los hechos proyectados.

—Dolor, ira, depresión, abuso ... Son solo reacciones químicas.—Eden, interpretada por Tammy Blanchard
El dolor es el sistema de alarma que advierte al cuerpo de que algo va mal
El dolor emocional deja una marca demasiado profunda como para que se vea superficialmente, una marca que queda fuera del alcance de la vista y de la mente. Esto es lo que sucede con nuestro protagonista principal, Will (interpretado por Logan Marshall-Green), quien es el único con el que podamos, realmente, ‘conectar’. Él es el desencadenante de todo el conflicto y también, el encargado de cerrar el mismo. Aunque, luego de terminar la película y entenderla, su escena introductoria nos pueda resultar muy redundante, y su última, muy arribista.
No es ninguna sorpresa decir que, en la obra de Kusama, hay mucho diálogo, pero agradezco que no haya sido del innecesario o del superfluo (de esos que son pura verborrea), es más, reconozco que esto se refuerza gracias al gran trabajo actoral e interpretativo de todo el elenco (a pesar de no ser de gran renombre), pues, creo que aportaron mayor vitalidad y energía a un desarrollo dramático muy pausado y flemático.
Estoy convencido de que el dolor es nuestro sistema de alarma más perfecto que podamos tener, y creo que Kusama lo ha capturado y desarrollado muy bien en su obra. Considero que es una de las mejores propuestas (tipo independiente) pero no la mejor película del género, ya que, existen otras más ingeniosas y creativas como Martha Marcy May Marlene de Sean Durkin (2011) y Sound of My Voice de Zal Batmanglij (2011); sin embargo, recomiendo que no se dejen engañar con la aparente sencillez de ésta.
Estamos mal acostumbrados a buscar la resolución más fácil o la explicación de ‘cuento infantil’ que a aquellos, carentes de lectura, les encanta. Porque, para el espectador promedio, siempre es mejor lidiar con un "viejo conocido" que lidiar con una nueva incertidumbre. La cuestión que intento proponer es que aprendamos a ver historias que, debido a su peso narrativo, nos puedan aportar interesantes y profundos temas de conversación y reflexión. Se trata de entender el porqué no sabemos qué hacer con tanto dolor para, luego, entender el porqué fue crucial darle tanto peso narrativo a una historia como ésta.
Un festín visceral de aversión y aniquilación
El único punto desfavorable que le veo a la película son las diversas lecturas que ha permitido que se le puedan dar. Por un lado, tenemos al dolor como un elemento que unifica, que invita a experimentar la vida con una necesidad imperante de no negar o evitar lo que provenga de la misma. Por otro lado, tenemos al dolor como un elemento que condiciona un estado mental y que lo lleva hacia la dignidad de la desgracia o al estancamiento en el pasado (no poder seguir adelante). Igualmente, se tocan elementos religiosos y sectarios que no a todos les puede agradar, si no están interesados en ellos, hasta, les pueda paracer ridículo.
Más allá de los simbolismos y las representaciones ritualistas pareciese que, en líneas más pequeñas, Kusama nos hubiese dicho que la forma de ver al dolor y su método de suprimirla o superarla (según la visión partidista de la fe) es nefasta, prejudicial y perversa. Por una razón se decidió dirigir el climax hacia un festín visceral de aversión y aniquilación. Dichas lecturas, gusten o no, permiten enriquecer a la obra, diferenciándola de muchas otras que abarcan los mismos temas, pero que llegan a ser inestables y problemáticas hasta el el final del tecer acto.

—Cada uno de nosotros está en un viaje y creemos que es importante estar en este viaje con las personas que amamos.—David, interpretado por Michiel Huisman
La culpa y cómo enfrentar la realidad, superando al dolor y a las aflicciones del pasado, son elementos que siempre me han llamado la atención, es más, en la obra de Kusama hay diálogos que han copiado, literalmente, frases dichas por mi persona en algún punto de mi vida, por ello he llegado a empatizar más con la historia y sus personajes.
¿Buscan Realismo? Esta película es realista y orgánica (solo cuando le conviene), aún así, no se limita a recurrir a elementos más irreales cuando se trata de intensificar el suspense. Razón por la cual le he agarrado ‘cariño’ a esta obra, más allá de eso, no le veo mayor mérito.
—Son solo personas.—Will
Calificación: 3.5/5
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