Múltiples capas y discursos dentro de una misma historia
- Super8

- Oct 6, 2020
- 7 min read
Updated: Mar 12, 2021
Alice Wu hace un gran trabajo en brindarnos una película honesta y llena de grandes reflexiones acerca de la identidad, el amor, la aceptación y la amistad durante una de las etapas más enrevesadas de una persona: la adolescencia. En especial si eres una inmigrante china que intenta integrarse a la forma de pensar y vivir de un pequeño pueblo llamado Squahamish.

Muchos se habrán estado preguntado si la película le hace ‘justicia’ a la comunidad LGTB otorgándole una historia verosímil y no forzada. Pues, yo digo que la película se enfoca en hacerle justicia al desarrollo psicológico, moral y emocional de nuestra protagonista Ellie Chu (Leah Lewis), y cómo es que ella tiene que afrontar una serie de dilemas en relación a su orientación sexual, sus creencias y su forma de percibir el amor.
La trama se desarrolla de forma muy natural, los eventos surgen desde la cotidianidad y la convivencia, su organicidad se apoya en las acciones y decisiones coherentes que toman sus personajes, La mayoría tienen sentido, algunos son más disparatados que otros, pero todos están construidos con tiempo y ejecutados con suma prudencia.
Lo que sí debo señalar es, que hay partes que llegan a ser redundantes en su forma narrativa y llegan a saturar un poco el mensaje. Hubiese sido mejor que algunas escenas sean reemplazadas con otras mucho más metafóricas u otras que desarrollen más los aspectos externos de los protagonistas: sobre las dinámicas con relación a las familias; sobre la exposición de las problemáticas inmigratorias o sobre los dilemas estudiantiles. También hubiese sido interesante que se le haya dado más cuerpo a la reflexión sobre las creencias religiosas y su efecto en la psicología de los personajes. Como que todo ha estado puesgo "sobre la mesa", para engañar a los espectadores de que todo está o debe ser sobreentendido.

—Lo bueno de ser diferente en un pueblo como éste es que nadie espera que seas como ellos.—Ellie Chu
¿Una entrañable Coming of Age?
La historia es muy entretenida, está estructuralmente bien narrada y se llega a diferenciar de otras películas similares gracias a la creación de elementos característicos que la directora colocó, con el objetivo de que se vuelvan íconos. Sirva como ejemplo el “salchi-taco"; los emojis como la oruga; la mención de algunos pensadores y escritores importantes; las pinceladas o trazos arriesgados de una pintura, y las películas que el padre de Ellie ve en su televisor cada día.
Como su propio género dicta, la película cumple en representar los miedos y las preocupaciones propias de la edad y creo que Leah Lewis interpreta muy bien al personaje de Ellie Chu, puesto que, transmite el no saber cómo lidiar con su despertar romántico y su frustración y miedo a la hora de buscar su aceptación e integración en el pueblo.
La película elabora una sutil crítica a la etiqueta social de ser adolescente inmigrante en un pueblo conservador y/o tradicionalista. El hecho de no sentirse notada, integrada o aceptada se demuestra en muchas de las escenas donde Ellie tiene que lidiar con las dificultades de su vida (el bullying, la discriminación, la incomprensión, la inseguridad, la verguenza, etc.).
Conforme se acerca el final del tercer acto, vemos a Ellie aceptarse y cambiar la forma cómo se ve, siendo una inmigrante china. En ese momento, ella se da cuenta de que dicha condición también le daba algo de libertad y un sentido de individualidad: la posibilidad de ser lo que quiera ser, marcando la diferencia.
Lo que realmente me gusta del trabajo de Alice Wu es que, evita caer en muchos clichés Hollywoodenses y propone ciertas ópticas interesantes (en forma de citas/cartas literarias) sobre lo que es amar (románticamente) a una persona sin saber de dónde viene, quién es, cómo es, y en qué cree o qué quiere.
Además, logra construir un universo que se siente muy cercano y creíble. Con escenarios muy sensibles, donde se hace presente también los temas relacionados a la xenofobia, a la homofobia y la paternidad, aunque, me hubiese gustado que se exponga más de ellos en pantalla.
El relato que propone Alice Wu es muy honesto y las reflexiones que vemos proyectadas en la película son también reflexiones íntimas de ella. Cabe mencionar que, la forma de representar su discurso me hace recordar a películas como Love, Simon (2018), Lady Bird (2017), The Edge of Seventeen (2016) y The Perks of Being a Wallflower (2012), las cuales se aleja de los discursos más impresionistas y filosóficos del género, como en Call Me by Your Name (2017), The Breakfast Club (1985) y Dead Poets Society (1989).
Por supuesto, la película tiene sus fallos, pero son mínimos y no terminan por contaminar el desarrollo fluido de la trama, dejándonos con un buen sabor de boca, aún despúes, de haber alcanzado el clímax de la historia.

—Si me preguntas, la gente pasa demasiado tiempo buscando a alguien que los complete.—Ellie Chu
El corazón de la historia se encuentra en sus reflexiones
El tema central de la película se nos da a conocer en su comienzo, a través de una historia animada sobre un ser de papel que es destrozado por la mitad, dando como resultado a las dos partes que están destinadas a buscarse por la eternidad. Este curioso prólogo sirve como base para contruir a Ellie y su forma de ver el amor en un comienzo. Luego vemos como ella va cambiando progresivamente y va deconstruyendo dicha concepción hasta darse cuenta de lo que es el amor verdadero y lo que la hacía diferente a los demás: el amor no es encontrar tu mitad perfecta.
Y a partir de ese lienzo, la directora empieza a darnos ‘pinceladas’ para ayudarnos a complementar la primera idea. La metáfora de los "cinco trazos más atrevidos a la hora de hacer un cuadro" hace referencia a esos cinco momentos en que Ellie se atrevió hacer una mejor versión de sí misma, más segura y realizada: la primera fue al aceptar la petición de Paul (interpretado por Daniel Diemer); la segunda, al intervenir en la cita de Paul y Aster (interpretada por Alexxis Lemire); la tercera, al seguir tocando su canción acústica luego de sentirse humillada por el sabotaje que le hicieron en el escenario; la cuarta, al confesar ser la autora de las cartas y su amor hacia Aster, ante los presentes de la capilla; y la quinta, al besar a Aster antes de irse a la Universidad.
A lo anterior se le suma la idea del amor desordenado, horrible, egoísta y atrevido. Esto toma forma a través de los intentos de conquistar el amor de Aster por parte de Paul y Ellie. Aquellos intentos se nos presentan de una forma inocente, curiosa y divertida, pero en el subtexto se nos confiesa que es un desorden completo, una mentira, un simple interés que solo terminará fracasando, sobre todo, cuando no se sabe con exactitud qué es lo que se quiere y desea.
La percepción negativa de Ellie hacia el amor cambia en la escena de la capilla, cuando ella confiesa todo. Esa escena es importante porque nos indica el cambio en la manera cómo y porqué Ellie dice las cosas; porque ahora cree en la importancia del amor, pero también en la necesidad de comunicarlo con honestidad. Aquí he decidido citar las bellas palabras de una estimada cinéfila, crítica y directora del canal Fuera de Foco
Estas capas y estos diferentes discursos dentro de una misma historia se logran cuando los autores (en este caso, la directora) hablan desde la honestidad y las vivencias propias. ¿Se dan cuenta cómo el personaje de Ellie se está escondiendo detrás de las cartas? ¿cómo a pesar de que ella es una chica inteligente y enamorada, le da todo su talento al chico para que la conquiste? Esta es justamente la directora en estado puro. Una mujer talentosa que sentía que su voz no merecía ser escuchada por el simple hecho de no encajar en los estereotipos hollywoodenses”. (Gaby Meza, 4 de mayo, 2020)

Sería horrible tener que fingir que no eres tú toda tu vida.—Paul Munsky
Otra de las reflexiones interesantes proviene del personaje de Aster Flores, quien nos muestra lo que es la otra cara de la moneda cuando se trata de ser una chica popular que encaja, pero que no se siente así. Ella también nos dice que cuando eres una chica bonita, la gente quiere regalarte cosas, pero solo lo hacen porque te quieren convencer que ellas te agradan.
Aster es una chica tradicionalmente hermosa, alguien a quien la desean como cualquier chica popular de una escuela estadounidense promedio; es un cliché en todo su esplendor. De ahí la frase: Soy como mucha gente, lo que me convierte en nadie.
Su cambio se siente natural porque desde un principio se nos había planteado la duda en ella. Las cartas de Ellie son su detonante. Y todo ello se nos revela en la escena del manantial, uno de los momentos más íntimos de la película.
Resulta imposible ver la película y no amar el final
La historia termina con la imagen del padre de Ellie Chu (interpretado por Collin Chou) recuperando el control de su vida. Él ya no está deprimido pensando en la pérdida de su esposa, ahora sonríe con ánimo y se despide de Ellie, quien está a punto de dejar atrás Squahamish y a su amigo Paul, para alcanzar sus sueños.
Es ahí, donde recordamos nuestro punto de partida: una caseta de control estática, sin cambios, oscura y confinada. Y conforme el tren avanza, Ellie se aleja de ese punto de partida y nosotros también nos movemos con ella. Lo peor ya ha pasado....
El día es cálido y se han resuelto los problemas con Aster. Ellie ha aceptado su lesbianismo y se lleva de Paul un gran recuerdo de amistad. Ella ya ha expresado sus pensamientos y sentimientos; ya ha experimentado; y ahora ya no se esconde detrás de las cartas o del anonimato; ahora está yendo a buscar sus objetivos en la vida y seguir creciendo, pero algo en el rostro de Ellie nos devuelve a sus momentos de inseguridad y miedo. En ese momento (tal y como lo habíamos visto en una de las películas que veía el Señor Chu), Paul corre a un lado de las vías para despedirse, pero, esta vez, para demostrarle que la quiere, un amor incondicional que estremece a Ellie y le recuerda todos los momentos que Paul se la pasaba persiguiéndola mientras manejaba su bicicleta, haciéndola llorar mientras pronuncia (para sí misma) la palabra “tonto”.
Finalmente, en primer plano podemos observar sus ojos de realización; una mirada que ya no está insegura o molesta, una mirada que ha sanado. Aún sollozando voltea a mirar a las demás personas en el tren y se da cuenta de que no es la única, en él también hay personas que añoran, que extrañan, que piensan, que tienen miedo, y, aún así, todas parten hacia un destino. Y es cuando ella se da cuenta de que ha cerrado un ciclo, solo para volver a empezar otro.

—Amar es estar dispuesta a arruinar un buen cuadro por la oportunidad de hacer uno mejor.—Ellie Chu
Calificación: 3.5/5
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