Realismo mágico y sentido de trascendencia en la obra de Alex Garland
- Super8

- Apr 9, 2020
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Updated: Mar 26, 2021
Aniquilación es una película del 2018 dirigida por Alex Garland y producida por Andrew Macdonald, conocido por su trabajo en Trainspotting (1996) y Ex Machina (2015), ésta última siendo el debut de Garland como director.

—No es como nosotros…es diferente a nosotros. No sé lo que quiere, o si es que quiere, pero crecerá hasta abarcarlo todo. Nuestros cuerpos y nuestras mentes se fragmentarán en sus partes más pequeñas hasta que no quede ninguna…Aniquilación.-Dra. Ventress
La película nos relata la historia de Lena (Natalie Portman), una bióloga ex-soldado que, debido a los sucesos que la han marcado en el pasado y la desaparición y supuesta muerte de su esposo Kane (Oscar Isaac), se ve empujada por la culpa y el remordimiento para emprender una última travesía junto con la expedición número 12: un grupo de científicas lideradas por la psicóloga Ventress (Jennifer Jason Leigh); la geóloga y topóloga Cassie Sheppard (Tuva Novotny); la física Josie (Tessa Thompson); y la paramédica Anya Thorensen (Gina Rodriguez).
Dicha expedición científica tenía como objetivo: descubrir el porqué de la desaparición de las anteriores expediciones que se adentraron en la anomalía (Área "X") para nunca más regresar. De esta manera, se comprometieron en una aventura de lo más incierta y aterradora, encontrando respuestas que, en lugar de explicar su origen y cómo detener su expansión, solo demostraron lo inevitable: la amenaza de una enemigo omnipresente y la supervivencia a contrarreloj, manteniendo la estabilidad e integridad física y mental en un entorno que se va alejando de lo que ellas conocían como la “realidad”; hallándose acorraladas por un ‘prisma’ que va reflejando todas las cosas existentes en diferentes formas y aspectos.
Aniquilación es una película que se aleja del mercado convencional de los blockbusters, a pesar de ser una adaptación de la novela homónima de Jeff VanderMeer y que, a su vez, pertenece a una saga de tres novelas titulada: Area X: The Southern Reach Trilogy.
La trama de la película no es tan distinta de la novela, pues, relata en primera persona todo lo que le ocurre a la protagonista en su travesía por investigar lo que sucede con la deshabitada y escalofriante “Área X”. El tema de las expediciones, las anomalías genéticas, los microorganismos inéditos, la amenaza invisible, están presentes en el mismo libro, pero es el estilo narrativo el que cambia constantemente en la película, y es gracias al guión y a la dirección de Garland, por la cual, podemos encontrar los elementos ‘bandera’ de su cinematografía: la poesía visual, la metaficción y el discurso filosófico sobre el terror psicológico.

—Dijiste que nada podía regresar. Pero algo sí pudo…-Lena
DATO: Esta película adquiere su forma y sentido gracias a la influencia de otras obras cinematográficas. Por ejemplo, tenemos a la visión pesimista de Stanley Kubrick (2001: A Space Odyssey) sobre la naturaleza evolutiva del ser humano; al trabajo de Ridley Scott (Alien, 1979) forzando el amor entre la ficción y el terror en medio de un gran despliegue sonoro (muy avanzado en su tiempo); al trabajo de Andréi Tarkovski (Stalker, 1979) y su belleza visual sin descuidar la esencia poética del guión y la fotografía; al más reciente trabajo de Darren Aronofsky (Mother!, 2017) y su embrollo con una compleja estructura narrativa y conceptual que terminó costándole reputación y éxito comercial. ¡Vamos, obras de metaficción pura!
Este enfoque ya se veía venir desde Ex Machina, en donde Garland nos confiesa su visión sobre la vida, la enfermedad y el destino. Una visión pesimista que ama degenerarlo todo, en códigos que, aparentemente, son indescifrables; lo único que se percibe es lo grotesco de esa degeneración y, en Aniquilación, lo hace de una manera mucho más sublime y poético.
Más allá de su complicada distribución y escasa campaña de marketing, los espectadores y algunos críticos, la empezaron a etiquetar de “aburrida”, “pretenciosa”, “confusa”, “difícil de entender”, “intrascendente”, “irrelevante”, “mediocre”, “decepcionante”, etc. Nadie se estaba quejando del eje dramático de la trama ni tampoco de la química del reparto, o, siquiera, las notables diferencias con la versión del libro. Estaban maldiciendo la narrativa, el guión y lo decepcionante que fue el intento de Garland de poder traer de vuelta la esencia del género de ciencia-ficción.
¿Será que el minimalismo de Garland le jugó una mala partida? ¿Será que, a pesar, de contar con una majestuosa banda sonora, unos buenos efectos especiales, una correcta paleta de colores y un justo diseño de sets, no fue suficiente como para que la trama enganchara al espectador? ¿Será que la reflexión que propone Garland ya está obsoleta?, o ¿será que todo encaja, realmente, en Aniquilación, pero son los espectadores que no han entendido nada?
La repsuesta es: La metaficción de Garland.
Para entender su metaficción, primero, voy a definir y sintetizar lo que es el período o movimiento artístico denominado como Realismo mágico, y después, la adaptaré al lenguaje cinematográfico. Por consiguiente, mencionaré las diferentes posturas narrativas que existen en torno a esta corriente y los complementaré con ejemplos (relacionados a la película) para que se entienda bien el sentido de trascendencia que construye todo Realismo mágico. Será a través de tal sentido, por el cual, definiré a la metaficción de Garland y argumentaré el porqué es y debería siempre estar presente en toda película de ciencia-ficción. Asímismo, cuestionaré la verosimilitud y el impacto de su obra (enfocándome en su narrativa literaria y visual), analizaré el final y algunos otros aspectos de la trama (en profundidad) para establecer, no solo una conclusión para esta crítica, sino para instaurar la importancia de analizar y ver ciencia-ficción con la ayuda de la metaficción.

Lena: —Las mutaciones fueron sutiles al principio; más extremas a medida que nos acercábamos al faro. Corrupciones de forma. Duplicados de forma. Lomax: —¿Duplicados? Lena: [Mira el tatuaje en su brazo y lo levanta] —Ecos… Lomax: —¿Es posible que fueran alucinaciones? Lena: —Yo me preguntaba eso…pero fueron compartidas por todas. Fue como un sueño. Lomax: —¿Pesadillas? Lena: —No siempre. A veces…era hermoso.
Realismo mágico
Es un movimiento intelectual que echó raíces en la literatura y en el arte (pictórico). Su objetivo era integrar los elementos mágicos (imaginarios) o de fantasía dentro de una historia realista. Este movimiento jugó mucho con el estado de irrealidad de las cosas, a través de supuestos y especulaciones que daban paso a lo mágico y a lo fantástico.
Exponentes de gran renombre como el uruguayo, Horacio Quiroga; el colombiano, Gabriel García Márquez; el argentino, Jorge Luis Borges; y el estadounidense, Edgar Allan Poe (dos de mis escritores favoritos), llevaron lo fantástico a formar parte de la “normalidad” o “cotidianidad” de las cosas. Estos escritores tenían una sola cosa en común: nunca explicaban los elementos mágicos/fantásticos que aparecían en sus historias.
Bajo ese principio se construye la esencia del Realismo mágico, donde todo lo perteneciente al campo de lo sensorial e intuitivo, formaba parte de la realidad común. Usualmente los personajes creados a partir de este movimiento tenían la peculiaridad de pertenecer a niveles más duros de la pobreza, de la marginalidad social, de la enfermedad o de la miseria. Eran personajes rotos que llevaban cargando una mochila llena de culpas, remordimientos, lesiones y traumas; esto hacía que, narrativamente, el escritor los ubique en un contexto donde la susceptibilidad ayuda a crear concepciones mágicas, míticas o espirituales, para que todas ellas resulten más convincentes.
A continuación mencionaré las cuatro posturas narrativas que nos ha dejado el Realismo mágico: y que están presentes en la obra de Garland:
1.- Atemporalidad
Las acciones y los eventos no siguen el curso lógico del tiempo como lo conocemos (horario, cronológico y progresivo). Esto se refleja en ciertos momentos de la película, donde en lugar de saltar de un plano a otro, saltamos de un tiempo a otro (cosa distinta).
Ejemplo: de la escena de Lena teniendo relaciones sexuales extramaritales con su compañero de trabajo en el pasado, saltamos al presente donde aparece Lena despertando confundida en su carpa de expedición.
2.- Ruptura de planos temporales
El pasado se mezcla con el presente, el futuro con el pasado, y todo se fragmenta en secuencias que nunca encajarán en tiempo ni espacio. Esto lo vemos reflejado en varias escenas de la película donde, si bien no hay saltos temporales al futuro, se salta al pasado de Lena. Esta presente la ruptura de los planos temporales, puesto que, nunca lo vemos venir y tampoco entendemos muy bien el propósito de esos saltos…solo ocurren sin ningún propósito aparente.
Gracias a esta postura el guionista y escritor deben utilizar toda su creatividad e ingenio para sumergir al espectador en un universo en el que crea que el tiempo y el espacio no importa o no son relevantes para el desarrollo de la trama.
3.- Estatismo cronológico
El presente se detiene para dar paso a los pensamientos catárticos y reflexivos de las protagonistas. Quizá, aquí se encuentren los supuestos problemas con la película, ya que, al estirar el tiempo de los sucesos presentes, las escenas se vuelven muy largas y la trama se desarrolla lentamente, los silencios se hacen más presentes y los diálogos internos adquieren un enfoque más profundo e íntimo. Todo ello se muestra en la película, en particular, cuando las protagonistas van muriendo según la forma y dirección de sus pensamientos y vulnerabilidades haciendo de sus decesos una revelación casi poética.
4.- Naturaleza invertida
El tiempo se invierte originando un cambio total y contradictorio del curso del tiempo. Es decir, la secuencia natural de las cosas y de los estados se transforman y pierden su identidad original.
¿Aquello no les dice algo sobre la trama de la película?
Exacto, se trata del “Área x”, en donde, absolutamente, todo cambia; todo pierde su secuencia natural y se mezcla con otras secuencias, resultando un estado totalmente diferente; es ahí, donde Garland inserta su visión sombría y grotesca de las cosas, pero todo a través de una dirección visual maravillosa (solo observen con detenimiento la flora, la fauna, los paisajes, etc.).
Los escritores y guionistas como Garland no inventan nuevos mundos como J. R. R. Tolkien, sino que revelan lo mágico del mundo en que vivimos. Es a través de los elementos más coloridos y armónicos de la película, por el cual, aceptamos la fantasía como algo normal y común. Cabe señalar, también, que el terror no viene de lo visual, sino de lo puramente conceptual y narrativo. Así que, no se dejen engañar…El diseño estético de la película es puro Realismo mágico.

—Tenemos muchas teorías…pocos hechos.-Dra. Ventress
La metaficción (meta, término griego que significa “más allá”, “después de”) juega con los límites (borrosos) de lo que es real y, cuando es utilizada por el director, permite que el espectador tenga un papel trascendente en la historia. Ésta solo surge cuando se juntan: el sentido del Realismo mágico y el Rol activo del espectador. Lo que resulta es una exploración que ayuda a entender el impacto que la ficción tiene en la realidad y viceversa.
Por ello, a través de la metaficción, los directores pueden crear sutiles críticas hacia la coyuntura sociopolítica actual (por lo general). ¿Lo vemos expuesto en Aniquilación?
Claro que sí. Y es a través de su fantasía, por el cual, se pueden llegar a explicar los sucesos, proyectados, así como también, estados y posturas que con palabras (literales o exactas) se habrían condenado, censurado o prejuiciado.
Esa es la razón, por el cual, el guión no se enfocó en crear una historia apegada a la realidad ficcionaria más convencional, y se enfocó en dotarla de un Realismo mágico interesante. Pero, ¿Cuál es el sentido de lo dicho anteriormente en una ficción? Es simple:
El sentido de la trascendencia
Empecemos por lo básico: la misión de todo escritor y guionista es dar a conocer una verdad ¿cierto?, empero, antes de definir esa verdad se debe realizar una búsqueda; en esa búsqueda (de la verdad) aparecen elementos sobrenaturales o fantásticos; son estos elementos los que, a través del Realismo mágico, adquieren un sentido trascendental.
Las supersticiones, los sueños, las alucinaciones, la fantasía, lo paranormal, lo fantasmagórico ¿tienen sentido por sí solos? ¿son parte de la realidad? ¿de nuestra realidad?
No, y sí. Solo formarán parte de nuestra realidad cuando lo aceptamos como tal, cuando lo dejamos entrar y cuando no le buscamos "la quinta pata al gato". En otras palabras, si puede ser representado, si se puede interactuar, si se puede ser pensado o siquiera imaginado ¿no forma parte de la realidad? Entonces, esa realidad percibida es la verdad encontrada. ¿Nuestra verdad? No, es una verdad sustituta y/o elegida a través de la metaficción.
En resumen: la metaficción (elementos del Realismo mágico) funciona cuando te dejas engañar (Rol activo del espectador).
A continuación, les propongo una serie de cuestiones filosóficas que también se encuentran implícitas en la obra de Garland:
¿Qué es mi reflejo? ¿Lo que evidencia mi espejo? ¿He visto mi reflejo para definirlo? ¿He visto tu reflejo para comprobarlo? ¿En qué lugar o espacio habita mi reflejo? ¿En un espejo solamente? ¿Mi reflejo solo existe cuando lo veo de frente? Y si detrás mío hay un espejo también, ¿qué es lo que estaría viendo ahora? ¿Es posible que exista el reflejo de mi reflejo? ¿Puede el reflejo de mi reflejo y yo existir en el mismo tiempo y espacio? De ser así, ¿qué pruebas tengo de ello más allá de mi percepción? ¿Podríamos existir mi reflejo y yo de manera individual? ¿Es necesario que al menos uno de ellos deba estar presente para interactuar con el otro? Y ¿es posible que mi reflejo sea yo; y yo, mi reflejo? ¿Cuáles serían los límites entre lo que es mi reflejo y lo que soy yo reflejado?
El “Área x” resulta ser una especie de ‘prisma’ que reflexiona/refleja toda en distintas formas (llamadas "posibilidades").
Nosotros traducimos la realidad, es así como creamos historias. De igual forma, para crear palabras que luego se volverán textos y párrafos, hemos tenido que crear circuitos de significado, pero para crearlos, a su vez, hemos tenido que interpretar algo; ese “algo” es nuestra realidad circundante/observable. Lo curioso es que dicha realidad solo es un reflejo del pasado. ¿Por qué del pasado? Porque el presente lo estamos viviendo ahora y el futuro aún no ha ocurrido; en ambos, es imposible saber con exactitud “algo”.
Por esta razón, siempre interpretamos cosas del pasado, recreamos todos los eventos y sucesos para poder expresarlos y comunicarlos mejor. Sabemos que lo que pasó no volverá, y que si llegase a volver, en otro estado, no se podría definir con exactitud (no es lo mismo porque ya cambió). Es decir, ya se re-interpretó. Ya se tradujo otra vez. En síntesis, cuantas más veces se traduce una realidad, más borrosa se vuelve su definición. Esto es, exactamente, lo que le sucede en Aniquilación.

Dra. Ventress: —¡Está destruyendo todo! Lena; —No está destruyendo todo. Está haciendo algo nuevo.
Aquí hago una breve interrupción para cuestionar la mentira, y es algo que se dice muy a menudo del género de la ficción: que es una forma legítima de la mentira.
Como se sabe, la mentira es el acto de ocultar la verdad; el acto de pervertir una verdad al punto de cambiarla desde su naturaleza, adicionando aspectos perniciosos o dañinos; sin embargo, la ficción es lo contrario, pero tampoco se puede afirmar que es otra forma de la verdad. La ficción es, toda búsqueda o exploración que se hace con el objetivo de mostrar una de las tantas explicaciones legítimas de la verdad.
¿Aquellas supuestas explicaciones vendrían a definirse como argumentos o conjeturas inamovibles? No, porque no se trata de encontrar una verdad ni tampoco varias, se trata de encontrar una explicación para ella. Esto es, porque es imposible expresar la realidad en su totalidad, solo podemos reproducir parte de ella, es ahí, cuando empezamos a construir una historia, nuestra historia.
¿Aquello merece ser llamado mentira? No, porque no se trata de mentir; sin embargo, lo que sí es posible para la ficción es, ocultar parte de la esencia explicativa de la verdad, solo para después, dejar al espectador que vea cómo se constituye.
Lo sé, suena muy confuso y enredado, por ello, lo sintetizo en una simple pregunta: ¿Qué más real puede ser la ficción hablando de sí misma? Esto es, mostrar cómo está constituida realmente.
Ahora, entendiendo un poco mejor lo que es la metaficción y el sentido narrativo del Realismo mágico, podemos criticar su aplicación en la película. Estoy convencido de que Garland trabajó la metaficción con el enfoque de la novela neo-barroca hispanoamericana, ya que, se dedica a cuestionar las convenciones más comunes del lenguaje, de la literatura y de la visión tradicional y costumbrista de la historia colectiva.
Autorreferencialidad neo-barroca
El enfoque que sostiene el porqué Garland da libre interpretación a su obra. puesto que, hace que toda interpretación sea válida automáticamente; toda interpretación construye su propia justificación, es más, coexiste con su propia realidad interpretativa, es decir, lo que el espectador entienda en una escena es válida porque él mismo dará sus explicaciones; dichas explicaciones solo tienen sentido porque él se las ha otorgado.
¿Acaso esto no caería en el ya conocido lazy writing o mediocridad narrativa? No, porque la ficción no debe verse de manera literal, al menos no en todos los casos.
Si se concluye que la interpretación de cualquier espectador tiene validez porque él mismo se lo ha dado, tendríamos que recurrir entonces a un análisis de carácter fractal (por partes específicas) ¿Por qué?, porque solo así, la validez se vuelve relativa según las interpretaciones ‘virtualmente’ posibles. Aquí he adicionado dos conceptos muy importantes que ayudan a escapar del bucle contradictorio que existe entre la metaficción y el cine: lo relativo y la posibilidad.
El director Alex Garland nos da sus propias estrategias dialógicas (diálogos) y deconstructivas para que podamos interpretar su propia teoría del lenguaje cinematográfico, a través, de sus temas ‘bandera’ (recordemos: la poesía visual, la metaficción y el discurso filosófico sobre el terror psicológico).
DATO: El diálogo apareció con el primer hombre-filósofo griego que empezó a cuestionarse sobre su entorno; por su propia existencia; por su propia vida y sobre su propia muerte. Se podría afirmar que, la característica esencial de la filosofía griega fue y siempre será: la pregunta. Pero, ¿eso que tiene que ver con la trama de la película?
Hay destacar que el director nunca le interesó crear una compleja e impactante historia literaria, él quiso darnos su interpretación narrativa del mundo del cine, la música, el arte y la poesía. Aquello, sí se podría cuestionar, sin lugar a dudas, empero, lo considero una pérdida total del tiempo debido a que, tal propósito fue y será, siempre, impulsado por una dimensión personal y subjetiva. Recordemos que esto es cine, y el cine nunca ha sido objetivo, ya que, sigue ligado al arte en estado puro.
Toda crítica siempre será válida y sustancial hasta el momento que se atreva a tocar los propios deseos y anhelos del director. Y con el objetivo de eliminar los sesgos personales y/o profesionales acerca de la naturaleza del acto de interpretar, ejemplificaré su esencia conla ayuda de las siguientes preguntas hermenéuticas (arte o teoría de interpretar textos sagrados, filosóficos y artísticos):
¿Qué es el lenguaje cinematográfico? ¿Qué es la película? ¿Qué es la escena? ¿Cuáles son las posibilidades y los límites de la narrativa? ¿Qué es la interpretación? ¿Qué es el arte puro? ¿Qué es el arte que comunica?
¿Parecen simples preguntas, cierto? Pero, ¿si se adaptan al sentido de la película? Las preguntas también sirven para formar un criterio del sentido del lenguaje. Aquí no se pregunta “por” (lo que ya conocemos y lo que dominamos), se pregunta “sobre” (lo que todavía no conocemos y es inferior a nuestra habilidad deductiva).
En otras palabras, al ver la anomalía monstruosa que se nos presenta en la película debería hacernos preguntar “sobre” ella y no “por” ella, puesto que, no la conocemos, no forma parte de nuestra realidad y tampoco sabríamos cómo definirla. Esto es más un ejercicio de humildad intelectual, ya que, la manera correcta de ver cualquier película de ficción no es la manera soberbia con la que se cree que tenemos la capacidad de saberlo y definirlo todo.
Muchas veces reducimos la esencia ficcional a una que se asemeje a nuestros puntos de vista y convicciones. Preguntarnos “sobre” algo sirve para dirigirnos hacia un “para” (finalidad); preguntarnos “por” algo, para dirigirnos hacia un “desde” (lugar, posición). Ejemplo: Una madre debe preguntarse por sus hijos (porque los conoce, porque son suyos); un doctor debe preguntarse por sus pacientes (porque los ha atendido, los ha examinado y diagnosticado); un artista debe preguntarse por su arte (ya que él mismo lo ha creado, lo ha expresado); un científico debe preguntarse sobre sus estudios (ya que necesita de ellos para realizar su investigación); un lector debe preguntarse sobre la lectura (porque él no lo ha escrito); y un espectador debe preguntarse sobre los personajes, sobre la dirección, sobre el guión, sobre la estética, sobre el cine (ya que no es algo que domina, no sabe sus dimensiones, no la ha producido ni dirigido).
En resumen, el preguntar hermenéutico nos lleva a dos niveles de la acción misma: nivel pragmático (“sobre” algo) y nivel comprometido (“por” alguien). Para un filósofo es apropiado preguntarse “sobre” algo, ya que, su propósito es indagar, cuestionar y reflexionar sobre ese “algo”; si lo supiera todo, no tendría sentido, siquiera, pensar sobre el acto de preguntar.
La verdadera pregunta tiene que permitir la apertura del saber y el conocimiento, de lo contrario, no seria una auténtica pregunta y el “algo”, se quedaría sin un agente (tú) que lo cuestione, que lo vuelva un problema. Seria un “algo” sin horizonte, sin definición, sin sentido, y como diría el filósofo alemán, Hans-Georg Gadamer: "la apertura de la pregunta también tiene sus límites. En ella esta contenida una delimitación implicada por el horizonte de la pregunta. Una pregunta sin horizonte es una pregunta en vacío".

Lomax: —¿Qué comiste? Tuviste raciones durante dos semanas. Estuviste dentro durante casi cuatro meses. Lena: —No recuerdo haber comido. Lomax: —¿Cuánto tiempo crees que estabas adentro? Lena: —Días…Quizás semanas.
Dicho todo lo anterior, se puede afirmar que la interpretación no debe caer en formalismos ni en estructuralismos, o bajo cualquier influencia interpretativa tradicional. La narrativa de Garland es metaficcional y nos muestra, en forma de ficción distópica, una de las tantas maneras de cómo interpretar su trabajo. ¿Y por qué hace todo esto a través del cine? Según mi hipótesis, porque quiere confrontar teorías, lecturas, estudios, paradigmas y demostrar el paralelismo o contradicción existente entre aquellas formulaciones con respecto a la naturaleza humana (biológica y social).
Garland habrá encontrado ciertas divergencias entre las teorías, por lo que, empezó a formular nuevos posibles escenarios, por ejemplo, uno de ellos asumo que fue el ‘prisma’ que vemos en la película como principal amenaza. Con ella, el director nos da interesantes interpretaciones sobre la reflexividad de la vida y pone en juego nuestros paradigmas y saberes que tenemos de ella. Todo mediante narrativas metaficcionales.
Es gracias a la metaficción, por el cual, podemos ejercer el arte de preguntar y seguir preguntando (hasta el cansancio) sobre la película. Si aplicas la postura del Realismo mágico, el sentido metaficcional y el cuestionamiento hermenéutico, te darás cuenta de que estás pensando (filosóficamente) de una manera más entretenida y enriquecedora.
DATO: Lo mencioné con anterioridad: dialéctica. Es el arte de llevar una auténtica conversación entre los hablantes, preguntándose “sobre” las cosas, haciendo que navegue una verdad que será encontrada sin respuestas cerradas, sin positivismo lógicos, con una amplia gama de posibilidades…sin un tirano que las vuelva ley.
Nadie es ‘dueño’ del diálogo (ni el mismo Alex Garland, ni el mismo Andrew Macdonald), todos los involucrados (recordemos del rol activo que se nos ha entregado) hacen al diálogo, junto con la comprensión y la interpretación de un “algo”, a miras de la creación de una nueva realidad a través de la ficción.
Como cierre de esta parte filosófica cito una vez más a Gadamer (Verdad y Método, Ibíd. pág. 446.): “lo que sale en su verdad es el logos, que no es ni mío ni tuyo, y que por eso rebasa tan ampliamente la opinión subjetiva de los compañeros de diálogo que incluso el que lo conduce queda como el que no sabía [...] lo que caracteriza a la conversación frente a la forma endurecida de las proposiciones que buscan su fijación escrita es, precisamente, que el lenguaje realiza aquí en preguntas y respuestas, en el dar y tomar, en argumentar en paralelo y en el ponerse de acuerdo, aquella comunicación de sentido cuya elaboración como arte es la tarea de la hermenéutica frente a la tradición literaria”.

Lena: [mientras examina las flores] —Son muy extrañas… Dra. Ventress —¿Por qué? Lena: [detalla mientras recoge muestras] —Bueno, todas son tan diferentes. Al mirarlas…no dirías que son la misma especie…pero, están creciendo a partir de la misma estructura de ramas…Así que, tiene que ser de la misma especie. ¡Es la misma planta! Es como si estuvieran atrapados en una mutación infinita. Dra. Ventress: —¿Una patología? Lena: Bueno…seguro que lo llamarías patología si vieras esto en un ser humano.
¿Por qué creo que es importante analizar a la ficción de la forma que lo he hecho?
Todo esto no ha sido para glorificar el trabajo de Garland que, al final de esta deconstrucción, les compartiré un poco de mi opinión personal, sino para justificar el respeto que se le debe tener a toda interpretación, ya que, solo así tendrá un compromiso ético (valorativo).
Cuando interpretemos una película de corte metaficcional (como el caso de Aniquilación) estaremos creando un juicio de valor, cuyo fin o propósito no será la definición, el gusto o la selección, sino la construcción del mismo juicio, así es cómo obtenemos el compromiso activo con la diversidad y relatividad de las mismas interpretaciones, porque toda realidad es significativa cuando un compromiso no acepta una resta como solución, en su lugar, acepta una suma como posible solución. En particular, esto es lo que les apasiona a los críticos, pero a muchos espectadores no.
Al igual que la película Mother! De Darren Aronofsky, la línea divisoria entre la metaficción y lo real se encuentra siempre borrosa, la única excepción es que, Aniquilación, llega a ser más entendible en su trama, pero ambas se pueden interpretar de muchas maneras.
Si quieres profundizar en el final ¡Hazlo!; si quieres darle más peso y significancia a la escena íntima entre Lena y su amante ¡Adelante!; si quieres deconstruir la poesía visual sin tomar en cuenta los diálogos ¡Bienvenido seas! ¡Todo vale! ¡Todo importa por igual!
Como bien lo dice el investigador de teoría literaria, de cine y semiótica, Lauro Zavala: las convenciones narrativas y lingüísticas se construyen solo para ese momento en específico en donde la historia revela una ficción “x”. Razón por la cual, la trama adquiere una verosimilitud, un patrón de reglas nuevas, diferentes puntos de vista y una fresca organización gramatical. Respóndanme esto: ¿Por qué la ficción tiene que prescindir de una lógica? O ¿por qué se le tiene dar al espectador una explicación exhaustiva y objetiva de los hechos y elementos expuestos?
La ficción sirve para que el espectador reconozca otras convenciones culturales, sociales, lingüísticas, visuales, narrativas, dentro de todo este espacio que llamamos “realidad” (esencia extraliteraria de todo arte). De igual forma, cabe resaltar que, si no te gusta la ficción, no la comprendes o no la asimilas como tal, dudo que películas como Aniquilación te hagan sentir algo. En la obra de Garland todo pero, absolutamente, todo se puede “narrativizar”, incluso la parte más visual.
Si lo piensas más allá de las películas, a través, de la metaficción podemos conocer convenciones que hacen del mundo un lugar más coherente. En él podemos relativizar, contrastar, trivializar, observar, criticar, idealizar, soñar, para después usarlo o aplicarlo en nuestro lenguaje ordinario. Al fin y al cabo, son interpretaciones de nuestro propio mundo,
Dicho de otra manera, esta película trata de escapar de las convenciones y creencias tradicionales que nos determinan como espectadores de un tipo de cine o del cine en general, esto lo pongo a discusión ya que tiene mucho que ver con el concepto de la identidad. No es sorpresa, pues, que la película también hable de ella, sobre todo, en un universo que para cambiando incesablemente.
A continuación, hablaré sobre cómo se llega a construir el final de la trama y daré razones del porqué la considero fundamental e irremplazable.

Kane: —Solo estaba mirando la Luna. Siempre es tan extraño verla así a la luz del día. Lena: —Como si Dios hubiera cometido un error. Dejó las luces del pasillo encendidas. Kane: —Dios no comete errores. Eso es…algo clave para el asunto de "ser un Dios". Lena: —Estoy bastante segura de que sí lo hace.
El final de Aniquilación representa la conexión entre el mundo que conocemos y el que (aún) no conocemos. Sabemos que Lena llegó salir de la “Área X”, lo cual resultaba predecible desde un inicio (su esposo, Kane, también había conseguido salir de allí). Sin embargo, al igual él, Lena no regresa del todo bien y se nos hace evidente que algo está mal pero ¿por qué es tan importante su regreso?
Porque Lena, como personaje, siempre representó ese compromiso activo que mencionaba anteriormente, alguien que era capaz de reconocer nuestras convicciones (la realidad que conocemos como espectador), alguien que se encuentra, a la vez, en otro sistema de referencias (la metaficción del ‘prisma’). Lena interactúa con nosotros (representado con el equipo de contingencia médico que la interroga), y señala nuestras convenciones mas relativas y personales (lo indica a través de su comportamiento y respuesta).
Recuerden una de las primeras escenas de la película: Kane llega súbitamente a la casa de Lena, a pesar de su confusión y desorientación, nos confiesa que la reconocía a primera vista. Sí, él la reconoció porque pudo recordar su convención íntima, aquella que solo él sabía; sin embargo, no era capaz de relacionarse con ella (interpretar) ¿Qué va a interpretar si ya perdió ese privilegio al ya no ser uno de nosotros? En el diálogo, se nos hace presente los conceptos de identidad y memoria, y resulta interesante analizar cómo uno se interconecta con el otro: sin identidad no hay memoria y sin memoria, no hay identidad.
La identidad es lo que nos define, lo que nos sirve de puente para comunicarnos entre nosotros porque hablamos a través del mismo código (el código humano). Instintivamente establecemos, confirmamos y redefinimos diversos compromisos éticos y estéticos a modo de ejercicio para leer y re-leer nuestro universo individual y colectivo, con el objetivo de encontrar un sentido.
Solo pregúntense: ¿Para qué me comunico con mi prójimo si dicha interacción no tendría ningún sentido? Somos seres sociales, ¿no? Es ahí donde el director se atreve a jugar con las convicciones (nuestras y suyas también), en simultáneo, representando un gran riesgo. ¿Aquello vendría a significar que la película es buena por ser tan ambiciosa? o, ¿se le está analizando mal? Si has llegado a esta parte de la lectura creo que ya sabes la respuesta: eso quedará en tu interpretación.
A modo de conclusión les redacto una síntesis de mi opinión sobre la película y sobre la metaficción que la constituye.

—¡Es literalmente lo que está sucediendo! El Shimmer es un prisma, pero lo refracta todo. No solo la luz y las ondas de radio…ADN animal, ADN vegetal, todo los ADN.-Josie Radek
Síntesis finales
¿Existen problemas con el guión? Sí que los hay. Ahora, no me mal interpreten, dichos errores solo derivan de la propia metaficción y estoy seguro que Alex Garland lo sabía de antemano. Uno de los problemas es que el guión es muy específico y no está adaptado para todo público. Otro es que, no llega a romper con los estereotipos clásicos de personajes, entiendo que quizá esto haya sido influenciado por la novela, pero me hubiese gustado que el director se salga del margen para reinventar a los personajes, al fin y al cabo, es lo que menos cautiva de la película, No hay personajes entrañables ni memorables.
Prácticamente, la película gira en torno a la ambientación y a las acciones de nuestra protagonista Lena (las demás tuvieron una construcción mediocre para un deceso tan extraordinario). Además, un buen manejo de los movimientos de cámara, acompañados con la gran composición de Geoff Barrow y Ben Salisbury (Ex Machina, 2014/Luce, 2019), hubiese reforzado la tensión y el suspenso. Incluso, es increíble y hasta irónico que las criaturas de la película hayan tenido más enfoque y trabajo que las protagonistas.
Existe una evolución narrativa en el ambiente y un acabado visual magnífico, de eso no hay dudas, pero el elemento humano se queda atrás, es por eso que a muchos espectadores les costó empatizar o conectar con la historia, sea a niveles emocionales o intelectuales. Asímismo, Natalie Portman lo hizo bien, fue la única que enriquece actoralmente y la que sostiene el poco interés del público.
Una de mis escenas favoritas es cuando Anya (Gina Rodríguez) empieza a desconfiar de sus compañeras, ya que, es la misma desconfianza que tenemos nosotros ante todas ellas por igual. El hecho de que se nos haya advertido de la posibilidad de caer ante la locura y a la pérdida total de la noción y lógica, nos mantenía, desde un principio, en un estado paranoico de las cosas. A esta gran escena de drama y suspenso, de conflicto entre la confianza y la individualidad, se le agrega el terror más sutil y absoluto, a través, de esa criatura indescifrable pero reconocible (en cierta medida). Más allá del gore, la acción y la dirección de dicha escena, ahí, se encuentra la pulpa de la metaficción de Garland: ¿Qué somos nosotros? ¿Aquello es suficiente cómo para definirnos? ¿Y lo que somos es el camino que nos lleva a la aniquilación?
Es lamentable a la vez porque no se desarrollaron más escenas así, quizá, me hubiese gustado que la dirección de la trama haya ido a trabajar más la idea de la desorientación y la pérdida progresiva de la memoria; creo que hubiese estado más interesante ya que, protagonistas y espectadores hubiésemos luchado por encontrar un sentido lógico y coherente.

—Imagina morir asustada y con dolor…y tener eso como la única parte que sobrevive de ti.-Josie Radek
Resultó magnífico que el enemigo a vencer sea invisible, imperceptible, inevitable y omnipotente, puesto que, enriquece la metaficción establecida, pero lo que considero como punto desfavorable es no haber jugado bien con la incertidumbre de los protagonistas y hacer que la respuesta a toda la trama se encuentre más presente en la poesía visual creada, esto, porque los espectadores no la captaron en el primer vistazo.
Jugar con lo irreal y lo ambiguo ayuda a aumentar la tensión, pero también ayuda que las escenas no hayan sido predecibles; al enfocarse en un punto en específico (lo redacté como uno de los problemas del guión) perdieron la oportunidad de abordar el tema a través de varias dimensiones. Me explico, no quiero decir que hubiese resultado mejor, pero al menos hubiese cautivado más.
Está bien jugar con el tiempo y extender inteligentemente las escenas para darles una dimensión más catártica como las principales posturas del Realismo mágico, pero aquello no funciona si no se construye bien a los protagonistas. Momentos tan convenientes como la conversación en los botes no resultó lo más idóneo; además, hace que se toquen temas fuertes de una manera muy superficial.
El survival horror de corte cósmico, como propuesta, estuvo bastante aceptable, pero el problema es la carencia de protagonismo. Repito, sus decesos fueron increíbles (por ejemplo: unirse uno con la mutación), y, aunque, el impacto visual siempre haya estado presente, un survival horror de corte cósmico interesa más, porque andamos más pendientes de las viviencias de las protagonistas, y no de lo que anda ocurriendo alrededor, ya que, nunca lo podremos asimilar. Esto funciona, por ejemplo. con la escena donde Lena establece contacto con el supuesto alienígena (reflejo de su ser), y en donde sobrevivir, se vuelve tan crucial ahora que ella sabe la verdad (sobre Kane y la anomalía).
Una escena visualmente hermosa, narrativamente poderosa, pero que no impactó como debería, pues, ya habíamos venido de una construcción un tanto mediocre, con ‘altibajos’, que hicieron perder credibilidad al clímax de la historia.

Lomax: —¿Puedes describir su forma? Lena: —No Lomax: —¿Tenía una base de carbono? Lena: —No lo sé Lomax: —¿Qué quería? Lena: —No creo que quisiera nada. Lomax: —Pero te atacó. Lena: —Me reflejó. Yo lo ataqué. Ni siquiera estoy segura de si sabía que estaba allí. Lomax: —Vino aquí por una razón. ¡Mutaba nuestro entorno! ¡Lo estaba destruyendo todo!… Lena: —No fue destructor. Lo estaba cambiando todo. Estaba haciendo algo nuevo…
El final
Nos hace cuestionarnos quiénes somos, qué hacemos, de dónde venimos, cómo cambiamos y quiénes somos después del cambio. El primer plano de los ojos de Lena y Kane nos revela el simple hecho de que ya no son los mismos ¿eso dice que son alienígenas?
Libre interpretación querido lector. Según como yo lo veo, es la pérdida de la identidad (uno de los terrores más absolutos que existen y que gracias ello tenemos en la cultura popular a los zombis, a los “frankensteins”, a los orcos, a los golems, a los parásitos, etc.).
El ‘prisma’ es una interesante especulación pesimista sobre nuestra verdadera naturaleza en respuesta a ciertos elementos ajenos a ella, y es una visión profunda y ambiciosa sobre nuestra verdadera identidad y la línea borrosa que existe entre ella y la realidad circundante, haciendo evidente nuestra interdependencia, nuestra vulnerabilidad y nuestra propia aniquilación.
Mi calificación final para “Annihilation/Aniquilación” de Alex Garland es un sólido 4. Con toda honestidad debo afirmar que la parte conceptual de la película no me ha sorprendido en absoluto debido a que soy un acérrimo lector de H. P. Lovecraft y conozco la narrativa del horror cósmico, por lo que, considero mi experiencia ha sido un poco de "re-frito".
No vengo a extender más este artículo, pero si quieren comprobar mi punto les recomiendo leer El color que cayó del cielo (en inglés, The Colour Out of Space), un cuento corto de Lovecraft. En él encontrarán básicamente todo lo visto en Aniquilación, solo que con un forma diferente, pero con el mismo sentido y propósito.

Dra. Ventress: —Como psicóloga, te digo que está confundiendo el suicidio con la autodestrucción. Casi ninguno de nosotros se suicida y casi todos nos autodestruimos. De alguna manera, en alguna parte de nuestras vidas. Bebemos, o fumamos, desestabilizamos el buen trabajo…y un matrimonio feliz. Pero estas no son decisiones, son…son impulsos. De hecho, probablemente estés mejor equipada que yo para explicar esto. Lena: [extrañada] —¿Qué significa eso? Dra. Ventress: [arrogante] —Es bióloga. ¿No está codificada la autodestrucción en nosotros? ¿Programada en cada célula?
Calificación: 4/5
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